Buenas tardes, Presidenta y miembros del Consejo de DC,
Me llamo Elizabeth Boodosingh y soy educadora infantil desde hace mĆ”s de dos dĆ©cadas: veinticinco aƱos en Nueva York y los Ćŗltimos cinco aquĆ, en Washington D.C. Actualmente trabajo como profesora principal con niƱos de dos aƱos y medio a tres aƱos en un aula de diecisĆ©is niƱos en el Programa de Aprendizaje Temprano Everstand, en el Distrito 7. Me presento hoy ante vosotros para hablar no sólo como educadora, sino como defensora del bienestar de nuestros alumnos mĆ”s jóvenes, y para instaros a que no recortĆ©is la financiación del programa Healthy Futures.
Cada dĆa, en mi clase, veo de primera mano los retos emocionales y de comportamiento que experimentan los niƱos pequeƱos. Llegan a la escuela cargados de grandes emociones, experiencias difĆciles y necesidades de desarrollo que requieren un apoyo especializado. Algunos luchan con la regulación emocional, otros con sensibilidades sensoriales, y muchos todavĆa estĆ”n aprendiendo el lenguaje para expresar cómo se sienten.
AquĆ es donde Healthy Futures ha cambiado las reglas del juego. El apoyo que recibimos de la Sra. Penny, nuestra asesora, ha transformado la forma en que ayudamos a los niƱos a navegar por sus emociones. No sólo proporciona intervenciones especĆficas para los niƱos que necesitan apoyo adicional, sino que tambiĆ©n nos dota, como educadores, de estrategias eficaces, estrategias que yo no habrĆa podido desarrollar por mi cuenta, dada la realidad de trabajar con un aula de 16 niƱos y sólo dos profesores.
Uno de mis alumnos, por ejemplo, tiene problemas de sobrecarga sensorial y se siente abrumado en entornos ruidosos. Con la ayuda de Healthy Futures, creĆ© un ārincón acogedorā, un espacio seguro donde este niƱo y otros pueden regular sus emociones y volver a entrar en el aula cuando estĆ©n preparados. Otro niƱo, que tenĆa muchas dificultades para expresar su frustración, se benefició de unas tablas visuales de regulación emocional y de un apoyo individual estructurado, intervenciones que Healthy Futures nos ayudó a poner en prĆ”ctica. Estas estrategias funcionan y marcan una diferencia tangible en la capacidad de los niƱos para aprender, participar y crecer en un entorno seguro y enriquecedor.
Pero que quede claro: no todos los niños responden a las mismas estrategias, y sin una orientación experta, los educadores se ven abocados a navegar solos por estos retos. La presencia de Healthy Futures garantiza que los profesores, las familias y los niños tengan acceso a las herramientas adecuadas, en el momento adecuado. Si se recorta este programa, no sólo aumentarÔ la carga de los educadores, sino que perjudicarÔ directamente a los niños, especialmente a los mÔs necesitados de intervención y apoyo tempranos.
Como educadora, sĆ© que sólo hace falta un adulto comprensivo para marcar la diferencia en la vida de un niƱo. Para mĆ, esa persona fue mi primo, un modelo educado que me inculcó el valor del aprendizaje y la perseverancia. Pero no todos los niƱos tienen a esa persona en casa, y en esos casos, la escuela debe llenar ese vacĆo. Futuros Saludables nos permite ser ese sistema de apoyo, crear entornos de aprendizaje seguros e intervenir antes de que las pequeƱas dificultades se conviertan en retos para toda la vida.
No podemos permitirnos privar a nuestros hijos de este salvavidas. Debemos invertir en su bienestar emocional tanto como en el académico, porque sin estabilidad emocional no puede haber aprendizaje. Recortar la financiación de Healthy Futures no es sólo una decisión económica, es una decisión que marcarÔ la trayectoria de nuestros niños mÔs vulnerables.
Te insto a que apoyes a los educadores, a las familias y, lo que es mĆ”s importante, a nuestros niƱos, financiando Ćntegramente el programa Healthy Futures. Cuando invertimos en salud mental infantil, invertimos en el Ć©xito a largo plazo de nuestras comunidades.
Gracias por tu tiempo y consideración.